viernes, 25 de agosto de 2017

#retocreativo Limonada·Cactus·Espuma

Aquí tenemos nuestra propuesta para el #retocreativo de agosto.

Las palabras ganadoras habían sido limonada, cactus y espuma, y esto es lo que nos inspira. Recuerden que, si les apetece, pueden enviarnos sus creaciones por privado o mostrarlas públicamente en los comentarios o en cualquiera de nuestras redes: Facebook e Instagram.

Sin más, vamos a ello:


Estamos a 22 de agosto y me dirijo a mi primera "cita a ciegas". Lo conocí en Tinder, no me juzguen. La avenida por la que camino a todo lo que dan mis cortas piernas es el puto infierno, voy brincando de sombra en sombra. Justo antes de entrar al local de moda, que es nuestro punto de encuentro, me seco el sudorcillo del bigote. Ahora sí.

Una camisa tropical, una camisa tropical, allí está, con lo que parece una bebida fría a base de limón entre las manos, sorbiendo enérgicamente de una pajita. No era lo que esperaba pero al menos se parece al de la foto y no es un cincuentón baboso. Pido una caña al camarero y me voy con ella a su lado. "Un chica con las cosas claras", dice cuando ve mi etílica elección. Y tan claras. La conversación surge con facilidad y se mantiene completamente aséptica y vacía de cuestiones que me generen el más mínimo interés. Sólo logra captar mi atención cuando me pregunta por mi último ex, lo que aprovecho para aclarar que aquí he venido a divertirme y si me llevo premio, mejor. Pone un gesto que no sé interpretar. ¿Qué esperaba?, ¿encontrar en Tinder el amor de su vida? Lo sé, hay casos, ya me callo. 

Me empiezo a aburrir, así que decido mostrarme algo más directa y dejo que la espuma de cerveza me manche el contorno de los labios. A lo que respondo deslizando lentamente la servilleta sobre ellos mientras mantengo una mirada que emana ganas. Pone la misma cara que si hubiera visto un ovni pero creo que ha captado el mensaje.

Una vez salimos del tugurio plagado de hipsters pongo el GPS orientado a casa. Durante el paseo trata de hacer coincidir nuestras manos, lo evito, no me apetece ponernos romanticones. Termina por agarrarse de mi cintura y caminamos así hasta el portal. Allí, y tras una breve confirmación de que compartimos objetivo, me lanzo a besarlo. Sabe agrio, a la limonada eco y sin azúcar que se acaba de tomar mezclada con un caramelo mint. Debía querer asegurarse un buen aliento, pero el combo sabe a rayos. No me dejo intimidar por el primer contacto y continúo el intercambio de saliva a medida que su barba, castaña y recortada, desgarra cada poro de mi barbilla como espinas de un cactus.

Lo que pasó en el ascensor y en mi sofá me lo reservo para otro capítulo. El episodio concluye cuando, nada más salir por la puerta, me escribe un whatsapp: "Si vas así de lanzada por la vida nunca vas a encontrar un hombre que se enamore de ti de verdad".

Tengo ganas de vomitar. No hace falta moraleja, ¿verdad?


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